La recomendación más repetida sobre las stock options en una startup es ofrecerlas siempre que no puedas pagar el salario que pide un perfil senior. Es un mal consejo. El equity no compensa automáticamente una oferta débil, y una promesa vaga sobre una futura venta no sustituye un salario claro, un contrato bien redactado ni una explicación fiscal comprensible.
Un plan de opciones sólo funciona cuando el fundador sabe qué está concediendo y el candidato entiende qué puede ganar, qué tendrá que pagar y qué puede perder. En España, la Ley 28/2022, conocida como Ley de Startups , mejoró de forma relevante el tratamiento fiscal, pero no convierte cualquier plan improvisado en una buena oferta. El valor real depende del instrumento, el porcentaje diluido, el precio de ejercicio, el calendario de consolidación y las condiciones de salida.
Por qué la mayoría de startups españolas diseñan mal sus stock options
Ofrecer stock options no es una estrategia de retención por sí sola. Es un contrato económico de largo recorrido. Si el equipo no entiende cuántas opciones tiene, qué porcentaje representan ni cuándo puede ejercerlas, la empresa no está alineando intereses. Está trasladando incertidumbre al empleado.
El primer error aparece en el option pool. Algunos founders reservan demasiado equity por miedo a quedarse sin margen para contratar. Otros crean un pool tan pequeño que deben renegociarlo en cada ronda. En ambos casos, el problema termina en la tabla de capitalización y puede complicar la conversación con inversores. La emisión de nuevas acciones reduce el porcentaje relativo de los accionistas existentes, incluidos los empleados.
El documento importa más que la promesa
Un candidato puede escuchar “tendrás equity” y entender que recibirá una participación relevante de la compañía. El founder puede estar pensando en un número de opciones que parece grande, pero representa una fracción pequeña del capital totalmente diluido. La diferencia entre ambas interpretaciones genera frustración desde el primer día.
También fallan los contratos de vesting. Un calendario mal redactado puede no aclarar qué ocurre si la persona se marcha, si la empresa es adquirida o si se produce un cambio de control. Las cláusulas de good leaver y bad leaver merecen revisión específica, porque pueden cambiar radicalmente los derechos del empleado al terminar la relación laboral.
Regla práctica: nunca presentes “10.000 opciones” como si fuera el valor de la oferta. Presenta también el porcentaje sobre el capital totalmente diluido, el strike price y las condiciones de ejercicio.
El strike price es otro foco habitual de confusión. No es el valor futuro de la acción ni el precio que pagaron los inversores en una ronda. Es el importe fijado por acción que el titular debe pagar para convertir opciones vested en acciones. Si el candidato no conoce ese precio, no puede calcular el coste de ejercicio ni estimar el posible beneficio.
La fiscalidad añade una capa de riesgo. Antes de la reforma, el empleado tributaba como retribución en especie en el momento del ejercicio, por la diferencia entre el valor de mercado y el precio pagado, aunque todavía no hubiera vendido las acciones ni recibido efectivo, según la explicación de la Agencia Tributaria sobre la entrega de acciones a trabajadores. Un plan atractivo sobre el papel podía convertirse en una obligación fiscal difícil de financiar.
La solución no es eliminar el equity. Es profesionalizarlo. Antes de negociar con talento senior, el founder debería revisar la tabla de capitalización, el plan aprobado, la valoración utilizada para fijar el strike y el tratamiento fiscal aplicable. Si no puede explicarlo en una conversación sencilla, aún no está listo para ofrecerlo.
Conceptos clave de las stock options en startups
Una stock option concede el derecho, pero no la obligación, de comprar acciones de la empresa en el futuro a un precio fijado de antemano. El empleado no es accionista cuando recibe la opción. Sólo adquiere acciones si ejerce las opciones que ya han consolidado.

El ejemplo que debes poder leer en un contrato
Supón que una startup concede a una ingeniera 10.000 opciones , con un calendario de vesting de cuatro años y un cliff de un año. El contrato también fija un strike price de 2 euros por opción. El número de opciones no dice nada por sí solo. Necesitas conocer el total de acciones de la empresa para saber qué porcentaje representan.
El vesting es el proceso por el que la persona gana progresivamente el derecho a ejercer sus opciones. En este ejemplo, la ingeniera no adquiere todo el paquete al firmar. El cliff funciona como una barrera inicial: si abandona antes de cumplir un año, puede quedarse sin opciones consolidadas. Al alcanzar ese momento, se consolida el tramo que corresponda según el acuerdo, y el resto sigue el calendario pactado.
- Grant: la concesión formal de las 10.000 opciones.
- Vesting: la consolidación progresiva vinculada normalmente a la permanencia.
- Cliff: el periodo inicial durante el que no se consolidan opciones.
- Strike price: los 2 euros que debe pagar por cada acción al ejercer.
- Vested options: las opciones que ya ha ganado y puede ejercer, sujeto al contrato.
- Exercised options: las opciones vested que ya ha convertido en acciones mediante el pago del strike.
Si la ingeniera completa la primera fase del calendario y después sigue en la empresa, tendrá que comprobar cuántas opciones han consolidado exactamente en cada fecha. No debe asumir que “vested” significa “cobrado”. Mientras no ejerza, sigue teniendo una opción, no una acción líquida.
El ejercicio exige dinero y planificación
Ejercer significa comprar las acciones. Con 10.000 opciones a 2 euros , el coste teórico de ejercer todo el paquete sería de 20.000 euros. Ese desembolso puede ser relevante incluso si la valoración interna de la empresa ha subido, porque una startup privada normalmente no ofrece liquidez inmediata para vender las acciones.
Por eso, el candidato debe pedir el acuerdo completo y confirmar el plazo de ejercicio después de dejar la empresa, la fecha de vencimiento y las reglas aplicables a una adquisición o salida a Bolsa. El founder, por su parte, debe explicar estos puntos antes de presentar el equity como parte de la compensación.
Diferencias entre stock options, RSU y phantom shares
Las stock options , las RSU y las phantom shares no son tres nombres para el mismo incentivo. Cambian el momento en que nace el derecho, el coste para el empleado, la relación con el capital social y la complejidad administrativa.
Las stock options suelen encajar mejor en una startup seed con cinco empleados. La empresa puede ofrecer a las primeras incorporaciones el derecho a comprar acciones en el futuro, con un calendario de vesting que vincule el incentivo a la permanencia. El empleado asume el riesgo de tener que ejercer y esperar una salida, pero puede participar en la creación de valor sin convertirse en accionista desde el primer día.

Qué cambia para la empresa y para el empleado
Las RSU , o unidades de acciones restringidas, entregan acciones cuando se cumplen las condiciones de consolidación. No exigen un strike price, lo que elimina una parte importante de la fricción para el empleado. Tienen más sentido en una empresa madura, con una valoración más estable y una expectativa de liquidez razonable. En una scaleup de Serie B con 80 personas, pueden ser una alternativa más fácil de comunicar para determinadas contrataciones, aunque requieren analizar su tratamiento fiscal y societario.
Una filial española de una empresa tecnológica estadounidense puede recibir un esquema global de RSU diseñado por la matriz. En ese caso, el candidato no debería asumir que las reglas del grupo se aplican automáticamente en España. Hay que revisar quién concede el instrumento, qué entidad aparece en el acuerdo y cómo se declara la compensación localmente.
Las phantom shares no entregan acciones reales. Funcionan como un derecho económico vinculado al valor de referencia de determinadas acciones o a un evento pactado, normalmente una venta de la empresa. Pueden ser útiles cuando el founder quiere evitar nuevos accionistas, votos, ampliaciones societarias o una tabla de capitalización más compleja. También sirven para perfiles que prefieren una compensación variable definida contractualmente, sin asumir el proceso de convertirse en accionistas.
- Stock options: adecuadas para fases tempranas, cuando la empresa necesita conservar caja y acepta compartir potencial de valor.
- RSU: más apropiadas cuando existe una estructura corporativa madura y una valoración con mayor referencia.
- Phantom shares: convenientes cuando se busca un incentivo económico sin entregar participación societaria directa.
Para profundizar en el funcionamiento específico de las unidades restringidas, consulta esta guía sobre RSU y restricted stock units. La decisión correcta no depende de cuál suena más atractiva, sino de quién recibirá el incentivo, qué liquidez puede ofrecer la empresa y cuánto control societario quiere conservar.
Fiscalidad de las stock options en España tras la Ley de Startups
La Ley 28/2022 cambió de forma estructural el atractivo de las stock options para empleados de startups españolas. La exención anual de IRPF pasó de 12.000 euros a 50.000 euros para acciones u opciones entregadas por empresas emergentes, y el marco permite diferir la tributación hasta que exista liquidez, por ejemplo, mediante una salida a Bolsa o una venta secundaria, como recoge el Ministerio de Economía en su explicación de la Ley de Startups.
Ese cambio resuelve una de las peores situaciones del régimen anterior. Antes de la reforma, el empleado podía tributar en el ejercicio por la diferencia entre el valor de mercado de la acción y el precio pagado, aunque no hubiera vendido las acciones ni recibido dinero. La Agencia Tributaria describe esa lógica en sus reglas sobre rendimientos del trabajo en especie.

La empresa debe cualificar
No basta con llamarse startup. Para acogerse al régimen especial, la empresa debe cumplir condiciones concretas. Entre ellas están unos ingresos anuales de hasta 5 millones de euros , que al menos el 60% de la plantilla esté basada en España, no cotizar, no repartir dividendos y haber sido calificada como empresa innovadora por ENISA. También existe un límite de antigüedad de 5 años desde la constitución , ampliado a 7 años en sectores como biotech o energía, según el resumen de reglas y beneficios del plan español de share options de J.P. Morgan Workplace Solutions.
El propio marco vincula el beneficio a startups certificadas por ENISA. La aplicación temporal se limita a 5 años , o 7 años en determinados sectores estratégicos , por lo que el founder debe comprobar la fecha relevante y no prometer un tratamiento fiscal permanente.
Antes de comunicar el beneficio a un candidato, prepara esta comprobación:
- Certificación: confirma la calificación de empresa emergente e innovadora por ENISA.
- Elegibilidad: revisa ingresos, plantilla, cotización, dividendos y antigüedad.
- Contrato: identifica qué entidad concede las opciones y qué instrumento exacto recibe la persona.
- Liquidez: explica cuándo podría producirse la tributación y qué eventos activarían la liquidez.
- Asesoramiento: pide una revisión fiscal individual antes del ejercicio, porque la situación personal del empleado puede cambiar el resultado.
Para una explicación institucional adicional del cambio de exención y del diferimiento, puede consultarse la guía de beneficios fiscales de la Ley de Startups.
Cómo diseñar un plan de stock options para tu startup
Un plan serio empieza por la tabla de capitalización, no por una cifra atractiva para una oferta laboral. Antes de reservar opciones, el founder debe saber qué porcentaje está dispuesto a compartir, qué contrataciones necesita cubrir y cómo afectará el pool a futuras rondas.
Cinco decisiones que no puedes delegar en una plantilla
Primero, define el option pool sobre una base totalmente diluida. No uses sólo el número de acciones emitidas hoy. Simula las concesiones previstas y la entrada de inversores para que el equipo fundador entienda la dilución antes de firmar un term sheet.
Segundo, fija el strike price con una valoración defendible de las acciones ordinarias y con asesoramiento fiscal local. No copies una valoración de una ronda como si fuera automáticamente el precio de ejercicio. El precio pagado por inversores y el valor de las acciones del empleado pueden responder a derechos económicos distintos.
Tercero, redacta el vesting con precisión. El acuerdo debe indicar el calendario, el cliff, qué ocurre al terminar la relación laboral, el plazo para ejercer, la caducidad y las consecuencias de una venta o cambio de control. Añade reglas claras para good leaver y bad leaver , sin confiar en explicaciones orales.
Cuarto, aprueba y registra correctamente el plan. El consejo, los socios, el notario, el registro mercantil y el equipo fiscal deben intervenir según la estructura societaria y el instrumento elegido. Una plataforma de gestión de equity puede ayudar con el seguimiento, pero no sustituye la documentación jurídica.
Quinto, presenta el equity junto al salario. Puedes usar una referencia de banda salarial en España para explicar qué parte de la propuesta es compensación fija y qué parte depende del futuro de la compañía.

Un estándar distinto según la fase
En pre-seed, prioriza flexibilidad y simplicidad. En seed, actualiza el pool con el plan de contratación y prepara escenarios de dilución. En Serie A, trata el plan como parte de la infraestructura financiera de la empresa, con aprobaciones, documentación y comunicación periódica.
Mi recomendación es tajante: no hagas una oferta de equity hasta poder responder por escrito a estas preguntas:
- ¿Qué porcentaje representa la concesión sobre el capital totalmente diluido?
- ¿Cuál es el strike price y cómo se fijó?
- ¿Qué opciones consolidan y en qué fechas?
- ¿Qué ocurre si la persona se marcha?
- ¿Qué coste tendrá ejercer?
- ¿Qué eventos pueden aportar liquidez?
- ¿Qué parte del valor depende de futuras rondas y dilución?
Cómo evaluar una oferta de stock options como candidato tech
Un candidato no debería valorar una oferta por el número bruto de opciones. 10.000 opciones pueden ser una participación significativa o una fracción mínima, según el total de acciones de la empresa. Si el recruiter no quiere compartir el porcentaje sobre el capital totalmente diluido, todavía no tienes información suficiente para decidir.
Preguntas que deben tener respuesta antes de firmar
Pide el acuerdo completo, no sólo una cifra en un correo. Pregunta qué entidad concede las opciones, cuál es el strike price, qué valoración se utilizó, qué calendario de vesting aplica y cuál es el plazo para ejercer tras tu salida. También debes saber si las opciones son vested o un grant pendiente de aprobación.
La valoración actual tampoco equivale a dinero disponible. En una empresa privada, el valor de referencia puede cambiar y la venta de acciones puede depender de una adquisición, una salida a Bolsa o una operación secundaria autorizada. Por eso, separa tres conceptos que suelen mezclarse en las entrevistas:
- Valor teórico: la diferencia entre el valor de referencia por acción y el strike price, multiplicada por las opciones.
- Coste de ejercicio: el dinero que debes pagar para comprar las opciones vested.
- Valor realizable: lo que podrías obtener después de una operación de liquidez, impuestos, restricciones y dilución.
Cómo distinguir una oferta honesta de una oferta decorativa
Una oferta bien estructurada dice: “recibirás un porcentaje sobre el capital totalmente diluido, con este strike price, este vesting y estas reglas si te marchas”. Una oferta débil dice: “podrías ganar mucho si la empresa se vende” y evita hablar de porcentaje, valoración o ejercicio.
No aceptes una reducción salarial importante a cambio de equity que el founder no sabe explicar. Negocia la compensación total usando una banda salarial de mercado, y trata las opciones como un activo de riesgo, no como efectivo diferido. Si el paquete sólo parece atractivo en el escenario perfecto, no estás ante una compensación equilibrada.
Pregunta decisiva: “¿Qué tendría que ocurrir para que estas opciones tengan liquidez, y qué parte de ese resultado depende de decisiones que yo no controlo?”
Antes de firmar, solicita tiempo para revisar el documento con un abogado laboral o fiscalista que conozca planes de equity en España. El coste de esa revisión es pequeño frente a aceptar un instrumento cuyo precio, vencimiento o tratamiento fiscal no entiendes.
Errores frecuentes que arruinan los planes de equity
El error más caro del founder es lanzar el plan y olvidarlo. Cada ronda puede cambiar la tabla de capitalización, el porcentaje efectivo de cada concesión y la conversación con nuevas incorporaciones. Actualiza el plan y comunica los cambios con documentos, no con mensajes informales.
El segundo es ocultar las reglas de salida. Un empleado necesita saber qué ocurre con las opciones vested y no vested, qué plazo tiene para ejercer y cómo funcionan las cláusulas de good leaver y bad leaver. Si la respuesta depende de “ya lo veremos”, el plan está incompleto.
El tercero es vender el equity como dinero seguro. Las stock options como beneficio para empleados deben explicarse junto con sus riesgos, su coste y su posible falta de liquidez. La transparencia protege la relación con el equipo y evita que una promesa de contratación se convierta en un conflicto.
Para cerrar una auditoría, founder y candidato deberían comprobar:
- Documento aprobado: el grant existe y está firmado por las partes correctas.
- Porcentaje real: la participación se expresa sobre capital totalmente diluido.
- Precio y fechas: strike price, vesting, cliff, vencimiento y ejercicio están definidos.
- Salida: el contrato contempla la marcha del empleado y un cambio de control.
- Fiscalidad: ambas partes saben qué deben consultar antes de ejercer.
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