Empezamos a colaborar con Qamarero en diciembre de 2025. La compañía, con base en Sevilla, ya se había consolidado como software para restaurantes en España y estaba empezando a plantear el crecimiento hacia otros mercados como Francia o Italia.
Buscaban product engineers, y el motivo tenía que ver con cómo entienden el trabajo dentro del equipo. Parte de su estrategia es que un desarrollador sea capaz de encargarse de una parte grande del producto, de un módulo entero. Eso deja fuera a mucha gente que técnicamente está bien pero que trabaja mejor con tareas cerradas y contexto ya masticado.
Lo que necesitaban era alto ownership, mucha facilidad para comunicar con cliente y capacidad de ejecutar e iterar rápido con el feedback que llega de ahí. Perfil técnico, pero con criterio de producto.
El segundo rol era también de product engineer, con un componente añadido de IA, porque tenían planteado empezar a incorporarla al producto.
Los dos se incorporaron durante enero. Desde la firma del acuerdo hasta la incorporación pasaron 40 días en ambos casos.
Durante el segundo trimestre de 2026 les ayudamos a incorporar un tercer product engineer, y la idea es seguir acompañándoles a medida que sigan creciendo.